
Sí, este correo es legendario. Es el que Elon Musk envió en abril de 2018 a todos los empleados de Tesla (se filtró rápidamente y se volvió viral). El asunto era efectivamente “Productivity” y lo mandó a la 1:17 a.m., como dices.

Lo que decía (resumen fiel de los puntos principales):
Reuniones grandes: Son la plaga de las grandes empresas. Sal de todas las reuniones grandes a menos que estés seguro de que agregas valor (y si es así, que sean cortas).
Reuniones frecuentes: Elimínalas salvo en crisis urgentes. La frecuencia debe bajar rápido una vez resuelta.
Si no aportas: Sal de la reunión o cuelga la llamada en cuanto veas que no estás aportando. No es grosero irse; es grosero hacer perder el tiempo a otros.
Sin acrónimos ni jerga: Todo debe ser claro. Cualquier cosa que requiera explicación frena la comunicación.
Comunicación directa: Habla con quien necesites directamente, sin cadena de mando. Cualquiera en Tesla puede contactar a cualquiera (incluido Elon). Si un tema necesita pasar por 6 personas, omítelo y ve al grano.
Reglas: Sigue el sentido común. Si una regla es absurda en ese contexto, ignórala. Las empresas decaen por reglas demasiado “corteses” para cuestionarlas.
Tu resumen lo captura perfecto: no se trata de gestionar mejor los sistemas burocráticos, sino de eliminar sin piedad los que no sirven. Esa mentalidad es clave en cómo Tesla (y SpaceX) logran velocidad brutal comparada con competidores tradicionales llenos de procesos y comités.Es un mensaje que sigue vigente y molesta a muchas corporaciones tradicionales porque ataca directamente la burocracia que las ralentiza. Muchas empresas lo compartieron internamente como inspiración, pero aplicarlo de verdad requiere una cultura que premie resultados por encima de “quedar bien” o proteger el ego.
¿Lo has aplicado en tu trabajo o equipo? Es de esos principios fáciles de entender pero difíciles de implementar sin que alguien se ofenda al principio. 





